Grammarly en la Mira: Demanda Colectiva Acusa a la App de Convertir a Autores en ‘Editores IA’ sin su Consentimiento

Mar 12, 2026

La popular aplicación de asistencia de escritura Grammarly se enfrenta a una demanda colectiva que podría sentar un precedente crucial en la intersección entre la inteligencia artificial, los derechos de autor y la privacidad. La periodista de investigación Julia Angwin, conocida por su trabajo en The Markup y ProPublica, encabeza la acción legal que acusa a la compañía de violar los derechos de privacidad y de publicidad de ella y de otros autores.

El núcleo de la demanda gira en torno a una función de Grammarly llamada ‘Expert Review’. Según la denuncia, esta herramienta presentaba sugerencias de edición a los usuarios como si provinieran de autores y académicos establecidos, utilizando sus nombres y reputaciones para avalar sus correcciones, pero sin su conocimiento ni consentimiento. En esencia, la demanda alega que Grammarly convirtió a estos escritores en ‘editores de IA’ fantasma para su producto.

Este caso destaca una de las cuestiones éticas más urgentes de la era de la IA generativa: el uso no autorizado del trabajo y la identidad de las personas para entrenar o dar credibilidad a sistemas de inteligencia artificial. No se trata solo de que la IA haya sido entrenada con textos protegidos por derechos de autor, sino de que la compañía habría asociado directamente la salida de su modelo con individuos específicos, potencialmente engañando a los usuarios sobre el origen de las sugerencias.

La demanda llega en un momento de máxima tensión entre la industria creativa y las empresas de tecnología. Grammarly desactivó la función ‘Expert Review’ el mismo miércoles en que se presentó la demanda, un movimiento que la compañía probablemente verá como una medida de contención, pero que los demandantes podrían interpretar como un reconocimiento tácito del problema. El resultado de este caso podría influir en cómo otras plataformas de IA implementan funciones que hagan referencia o se inspiren en creadores reales, estableciendo límites claros sobre el consentimiento y la atribución en la era digital.